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Los datos del Tudelano: Vuelta a los orígenes

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El fútbol del norte, por influencia británica, se ha asociado desde la ‘prehistoria’ al barro. Juego directo y disputas. Belicosidad. Y el Club Deportivo Tudelano, tal y como atestiguan los datos, si tiene un juego que es, en parte, una vuelta a los orígenes. Porque el equipo de Tudela, ya descendido y sumido en graves problemas económicos, al menos tiene claro a qué juega. Lo que pasa es que, simplemente, no le ha dado para competir. Ni por talento, ni por su gravísima coyuntura.

Llegará a Riazor un Tudelano que ve en el partido el menor de sus problemas. Aunque en medio de la descomposición, el equipo blanquinegro está logrando, al menos, competir. Así lo hizo en el último partido, en el que derrotó a un Racing de Santander de fiesta (3-0). Y así lo ha demostrado también en una segunda vuelta en la que ha sumado 17 de sus 28 puntos.

Es además el Tudelano un experto en dar sustos a equipos de la zona alta. Porque más allá de su circunstancial victoria ante el Racing, 3 de sus otros 5 triunfos en el campo fueron contra equipos poderosos: Celta B y Rayo Majadahonda. De hecho, al filial celeste le mojó la oreja tanto en la ida como en la vuelta. Fue, curiosamente, su primera victoria del curso, allá por diciembre y ya con Carlos Salvachúa en el banco. Ya era demasiado tarde. Y además, la reacción no se sostuvo en el tiempo.

El Deportivo recibirá, de este modo, a un conjunto que poco tiene que ver con el de la ida y con el honor como único elemento en juego. Pero incómodo. Porque es el que menos goles marca (27 en 34 encuentros) y el tercero que más encaja (45). Pero también la escuadra con mayor porcentaje de duelos defensivos ganados (64,5%) y casi la que más centra (17,5 envíos por partido).

No es el Tudelano un conjunto que quiera demasiado el balón, según los datos. De hecho, es el que menos pases completa por partido en el Grupo 1 (308,5) y el de menor ritmo de circulación (11,3 pases por minuto de posesión). Estos datos explican los de sus envíos en largo, ya que con más de 50, se sitúa entre los conjuntos que más optan por el pase en largo.

No es para menos, teniendo en cuenta su habitual 4-4-2 y que cuenta en la punta con Pablo Caballero. El veterano delantero argentino, ex del Lugo entre otros, ha regresado a España para completar un muy buen curso. Suma 10 tantos, más de un tercio de los de su equipo.

El ‘tanque’ pone la veteranía en una línea ofensiva que, últimamente, viene siendo muy joven. El poderoso Campaore le suele acompañar en la delantera. En las bandas, Polydoro, Aranzabe, Iván López o Cedenilla se han repartido minutos en los últimos encuentros. Y en el eje de la medular, Álex Gualda es el jefe junto a Aitor González, a la espera del regreso al 100% del interesante Alain Ribeiro.

Son mimbres a tener en cuenta, pero insuficientes para sacar adelante una situación compleja. Porque con su fútbol, el Tudelano se ha quedado muy corto. Apenas genera 0,92 goles esperados (xG) por encuentro. Y encima, su eficacia es bajísima. Y es que pese a su alto volumen centrador, el cuadro dirigido por Salvachúa apenas logra contactar con el esférico en el área (11,3 toques de media).

Problemas atrás

Y si en ataque no es resolutivo, atrás tampoco es el equipo más solvente. Así lo dicen los datos del Tudelano. Porque aunque concede ocasiones por valor de 1,11 goles esperados (siempre según Wyscout), encaja más. De este modo, no le vale su buen porcentaje de éxito en duelos. Porque defender es mucho más que ganar balones divididos.

Con Nacho Zabal asentado en la puerta por delante de Pellegrino y siendo clave en duelos recientes como el del Zamora, por delante se han hecho indiscutibles Diego Royo y Cavafe, este último llegado de Bergantiños en invierno. Ambos suplen la ausencia de Lucas Aveldaño, el veterano central argentino que decidió ‘largarse’ hace un mes ante los impagos.

Así, malviviendo pero compitiendo trata de ir pasando jornadas un Tudelano con cambios en la dirección deportiva, el banquillo y el plantel durante el curso. Es un equipo desahuciado, pero todavía no ha bajado los brazos. Y, para muestra, sus últimos resultados.

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