Pocas veces se ha visto en Riazor durante los últimos años una imagen como la del este domingo. Toda la ciudad se volcó con el club blanquiazul en una cita clave que acabó en gran fiesta tras el ansiado ascenso a Segunda División. Una tarde para el recuerdo que además vino acompañada de un nuevo récord de asistencia en la categoría con casi 32.000 personas en la grada.
De este modo el Dépor supera su propio techo, que había establecido hacía unas semanas en la visita de la Cultural Leonesa a A Coruña. Una muestra más de la grandeza de la afición, que durante los últimos cuatro años ha demostrado que el tercer escalón del fútbol español se le queda muy pequeña. No solo como local, sino también en los múltiples desplazamientos, donde el deportivismo era mayoría.
Así las cosas, la fiebre generada por los jugadores de Imanol Idiakez es tal que en la última jornada del campeonato regular también se ha colgado el ‘no hay billetes’. Nadie se quiere perder la cita ante el Real Unión, tras la cual habrá la tradicional celebración en la fuente de Cuatro Caminos y al Concello de A Coruña, con el que estos días hubo un cruce de comunicados con el convenio de Riazor como trasfondo.
A partir de ahora, la única forma de poder hacerse con una entrada para este partido es a través de la liberación de asientos. Una opción que tienen a su disposición los abonados y a la que alude el club en repetidas ocasiones a través de sus redes sociales con ‘formatines’ de los más diversos.
De la liga a la final de campeones
En cualquier caso, el choque ante el cuadro txuribeltz no será la última de la temporada en Riazor. Por su condición de campeón del Grupo I, el Dépor disputará la final de campeones a ida y vuelta ante el CD Castellón. El destino ha querido que las dos entidades se vuelvan a encontrar un año después de una de las eliminatorias más vibrantes de la corta historia de la Primera Federación, aunque en este caso con un motivo mucho más feliz.
