Una leyenda en cinco instantes: Bebeto

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Es un mito asociado a dos camisetas. La amarilla y la blanquiazul. Tres sílabas que aún agitan la hinchada de Riazor, envolviendo cuatro años de magia. Aunque fue un amor a primera vista. Cinco instantes son suficientes para explicar la leyenda. 

 

Ya era una de las grandes realidades del fútbol brasileño. Ya había dejado en el suelo a casi mil porteros. Parecía una utopía, pero Lendoiro lo convenció. Con Bebeto, empezó todo. Un equipo que había esquivado el descenso en la siempre agónica promoción se convirtió en aspirante al título. Había nacido el Super Dépor. Metió goles de todos los colores durante los cuatro años que adornó la camiseta blanquiazul. Porque para ella era un privilegio vestir a un campeón del mundo. A partir de ahí, jugó en Brasil, volvió a España y también probó fortuna en Japón, México y Arabia Saudí. Pero no volvió a mostrar su mejor versión, porque Bebeto necesitaba ser feliz para jugar.

‘Bebeto’ es el cuento que surge de imaginar a una estrella mundial con la camiseta de tu humilde equipo. Al que nunca has visto ganar. Al que nunca verás ganar. Pero no dejarás de soñarlo.

Con José Roberto Gama de Oliveira, ‘Bebeto’ (1964, Salvador, Brasil), Riazor.org estrena una nueva sección para los meses de julio y agosto. En “Una leyenda en cinco instantes” -una adaptación de la sección “Un mito en cinco goles”, que nos prestan nuestros amigos de Diarios de Fútbol para adaptarla a nuestro entorno-, repasaremos la carrera de los mitos blanquiazules a través de cinco momentos clave. Empezamos con cinco instantes sin los cuáles Bebeto no hubiese sido Bebeto.

Copa América Brasil 1989. Semifinales. Brasil 2 – Argentina 0.

Pese a que debutó con la selección absoluta brasileña en 1985, con tan solo 21 años, no fue hasta 1989 cuando se asentó en la Canarinha. En ese campeonato, el país del Orden y Progreso descubrió una de sus delanteras más fructíferas: la que formaban Bebeto y Romario. Ambos llevaron a la ahora Pentacampeona a lo más alto, anotando nueve de los 11 goles que Brasil anotó en el torneo. Bebeto anotó seis -fue el máximo goleador de la Copa América- entre los que destaca el tanto con el que Brasil se adelantó ante Argentina en la liguilla final que decidió el campeón: una espectacular volea en escorzo que el delantero encajó en la escuadra. Ese mismo año fue escogido Jugador Sudamericano del Año. Para A Coruña, todavía era un auténtico desconocido.

Liga Española, temporada 1992-93. 16ª Jornada. Deportivo 3 – Espanyol 2.

En su primera temporada en el Deportivo, Bebeto se hinchó a meter goles. 29 en total, que le convirtieron en el Pichichi de la campaña, y en la auténtica sensación de la Liga española. Veintinueve tantos que, junto a la imprescindible ayuda del también recién llegado Mauro Silva, convirtieron a un equipo que había salvado el descenso a duras penas el año pasado en una intensa promoción ante el Betis en el tercer mejor equipo de la categoría. Aunque no fue su primera actuación estelar -ante el Real Madrid, varias jornadas antes fue el gran protagonista de una remontada para recordar- Riazor disfrutó de su primer hat trick con la camiseta herculina en el partido ante el Espanyol. Allí metió quizá su gol más recordado con la blanquiazul , quebrando por dos veces a un Mino que solo pudo ser testigo de una jugada para la historia herculina.

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Mundial USA 94. Cuartos de final. Brasil 3 – Holanda 2.

Bebeto sufrió su mayor decepción en el mundo del fútbol en aquel inolvidable mayo de 1994. Tras mucho nadar contra todas las corrientes, el Dépor murió a once metros de la orilla en el trágico episodio del penalti de Djukic. No tardó mucho el deporte rey en concederle una nueva oportunidad, y no la desaprovechó. En Estados Unidos, tocó el cielo futbolístico al conquistar el cuarto Mundial para la Verdeamarelha. Nuevamente, la dupla formada en ataque con Romario fue una de las claves de la selección entrenada por Carlos Alberto Parreira. El tanto anotado a Holanda en cuartos de final es, sin duda, uno de los más recordados del torneo. No por el gol en sí -en el que por enésima vez en su carrera, volvió a dejar al portero en el suelo-, sino por la celebración, donde ‘acunaba’ al único hijo al que no pudo ver nacer. El Mundial era causa de fuerza mayor.

Liga Española, temporada 1995-96. 18ª Jornada. Deportivo 3 – Real Madrid 0.

En los cuatro años en los que Bebeto vistió la camiseta del Deportivo, el Real Madrid jugó cinco veces en Riazor, y solo consiguió sacar un empate. El delantero brasileño anotó seis goles en los cuatro encuentros que disputó. El último fue su última gran exhibición con la camiseta herculina. A mitad de temporada, el Real Madrid visitaba en Riazor a un Deportivo herido. Después de tres temporadas peleando por las metas más altas, el equipo navegaba por mitad de tabla. Bebeto se bastó él solo para destrozar al conjunto blanco, entrenado por Jorge Valdano. Los tres tantos que vestían el marcador al final del encuentro llevaban su firma. En el primero, demuestra una de sus grandes virtudes: esa capacidad de anticipación que tantos problemas generaba entre los defensas contrarios y que tantas veces llevó al delirio a las gradas de Riazor.

Mundial Francia 98. Cuartos de final. Brasil 3 – Dinamarca 2.

Los 34 años con los que Bebetó llegó a Francia, para disputar su tercer mundial, no le impedían ser uno de los hombres importantes de la selección Canarinha. En ese campeonato, compartió delantera en la selección brasileña junto a Rivaldo y Ronaldo. Aunque siguió jugando cuatro años más, fue su despedida del fútbol de élite. Bebeto firmó su mejor actuación en el encuentro ante Dinamarca, en cuartos de final. Allí adelantó a su selección, anotando uno de sus tres goles en el torneo. Roberto Carlos vio uno de sus geniales desmarques, que el ’20’ de Brasil aprovechó para batir a Schmeichel con un disparo desde fuera del área.

 

Cinco cosas que quizá no sepas sobre… Bebeto.

1. El Borussia de Dortmund llegó a hacer oficial su fichaje en 1992. Pero un viaje de Lendoiro in extremis a Brasil lo cambió todo. Convenció al jugador, que terminó firmando por el Deportivo, pese a su reticencia inicial.

2. En 1997, firmó con el Cruzeiro para disputar un único partido: la Copa Intercontinental ante el Borussia de Dortmund. Jugó los 90 minutos, pero no pudo evitar la derrota de su fugaz equipo por 2-0.

3. “Me marché del Dépor y se me acabó la alegría por jugar”, reconoció. Desde que abandonó el Dépor, jugó en 9 equipos en 7 años, pero en ninguna campaña llegó a los diez goles.

4. Su relación con Romario fue siempre objeto de todo tipo de comentarios, por la enorme diferencia de carácter. “Solo nos parecemos en que los dos metemos muchos goles. Él es un tipo familiar, y yo, un gato callejero”, llegó a decir el ex del Barça.

5. Su hijo Matheus, a quién acunó en la inolvidable celebración, ya está en el primer equipo del Flamengo. Juega de interior derecho, y su cláusula de rescisión es de 14 millones de euros.

 

 

 

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