Una mirada a los últimos derbis

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El calendario, al que por unos u otros motivos siempre se suele tildar de caprichoso, deparó en esta ocasión que Deportivo y Celta despidan el año futbolístico 2017 con un enfrentamiento directo, una nueva edición de #OnosoDerbi que tendrá como escenario el estadio de Riazor y que se espera transcurra por los mismos cauces que en los últimos años y se convierta en otra fiesta del fútbol gallego. Blanquiazules y celestes lucharán, una vez más, por la supremacía en el fútbol autonómico en un partido al que ambos llegan inmersos en un mal momento pero en el que una victoria serviría de bálsamo en lo deportivo y sería visto como un regalo inmejorable para sus aficionados en lo anímico. La pasada temporada los vigueses lograron imponerse tanto en Balaídos como en Riazor en dos choques en los que Iago Aspas fue el gran protagonista.

Jornada 9: Celta 4 – Deportivo 1. Una dolorosa derrota que dejó muy tocado a Garitano.

El primero de los dos enfrentamientos de la temporada 2016-2017 tuvo lugar en la jornada 9 y con Balaídos como escenario. Al igual que ocurrirá este sábado, ambos equipos llegaban tras caer derrotados ante los mismos rivales que este curso, el Celta después de ser goleado por el Villarreal y el Deportivo a manos del Barcelona en el Camp Nou, y también en una situación clasificatoria muy similar a la actual. El encuentro vino marcado por la decisión del por entonces técnico blanquiazul Gaizka Garitano de dejar en la grada a dos futbolistas como Arribas y Emre Çolak, un hecho que la afición blanquiazul no terminó de comprender y a la que el resultado final acabaría por darle la razón, dejando así al vasco en el disparadero y con su crédito bajo mínimos.

El partido arrancó con ambas escuadras tanteándose y mostrando sus carencias para fabricar ocasiones claras de gol. Pero todo cambió por completo en el tramo final del primer acto. Orellana sacó a relucir su talento y Hugo Mallo abrió el marcador tras una rápida combinación de los celestes. El tanto hizo que los herculinos reaccionasen haciéndose con el control del balón y poco menos que encerrando a su rival en el área. Ese dominio se tradujo en varias ocasiones muy claras para los blanquiazules, que no tardaron en establecer la igualada por medio de Albentosa en una acción a balón parado e incluso gozaron de oportunidades para irse al descanso con ventaja en el electrónico.

El inicio del segundo tiempo devolvió la igualdad al choque hasta que Orellana encontró en Aspas a su aliado perfecto. El de Moaña, hasta ese día negado de cara a puerta en los derbis, acabó con la maldición que parecía perseguirle al transformar un penalti cometido por Sidnei y volver a adelantar a su equipo. Pese a verse nuevamente por debajo en el marcador el Deportivo no le perdió la cara al partido y se fue arriba con más ganas que ideas en busca de un empate que acarició por momentos. No lo hizo y el Celta supo aprovechar los espacios para lanzar vertiginosas contras con las que acabó decantando la balanza a su favor gracias a dos nuevos tantos, obra de Orellana y Iago Aspas, que cerraban así una goleada que desataba la euforia en las gradas de Balaídos y dejaba a Gaizka Garitano contra las cuerdas.

Jornada 28: Deportivo 0 – Celta 1. Aspas acaba con el “efecto Pepe Mel”.

El duelo de la segunda vuelta llegó con ambos equipos ocupando posiciones en la tabla muy similares a las de su anterior enfrentamiento pero inmersos en dinámicas muy positivas. Los celestes viviendo su particular sueño europeo y recién clasificados para los cuartos de final de la Europa League, los blanquiazules en su mejor momento de la temporada con cuatro jornadas consecutivas sumando tras la llegada al banquillo de Pepe Mel, incluido el triunfo ante el Barcelona. Así las cosas, el partido se presentaba como una gran oportunidad para que el Deportivo se tomase la revancha de la dolorosa goleada sufrida en Balaídos.

El transcurrir del encuentro resultó ser un fiel reflejo de lo que ambos técnicos parecían buscar vistas las alineaciones. Los vigueses repetían con su once de gala apenas tres días después de un duro desplazamiento a tierras rusas y no les interesaba un partido de alto voltaje, y a Pepe Mel también parecía atraerle la idea de dejar pasar los minutos y esperar a que el cansancio hiciese mella en el rival. Al menos eso es lo que se desprendía del hecho de haber optado por un trivote en el que Borges ejercía de falso mediapunta. Con estos mimbres no es de extrañar que el primer tiempo finalizase sin ocasiones claras de gol para ningún equipo.

El inicio del segundo acto trajo consigo un amago de cambio cuando a los pocos segundos de la reanudación un fallo de la zaga viguesa dejó a Celso Borges solo ante el portero. El tico no estuvo acertado y desperdició una ocasión inmejorable, sin duda alguna la mejor del partido. Pero todo quedó en una falsa alarma, el choque siguió por los mismos derroteros, sin ritmo, sin oportunidades claras de gol y con las defensas muy cómodas ante la inoperancia y la falta de ideas de los atacantes. Así hasta que en una acción aislada sin aparente peligro apareció Aspas para empujar a la red un centro lateral y desatar la ira de la afición herculina con su celebración. Aún restaba un cuarto de hora para la conclusión pero el Deportivo no dio síntomas de reacción y el resultado acabó castigando su falta de valentía, poniendo así fin al “efecto Pepe Mel”.

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