Uxío: “Ojalá le vaya bien a Cristóbal porque puede ayudar mucho al club”

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El de Uxío da Pena (Lugo, 3 de agosto de 1990) es un caso atípico en el fútbol. Camino de cumplir los 28 años, el delantero del Fabril vive su primera experiencia como profesional, su primera temporada realizando “vida de futbolista” y aún así se resiste a tenerla del todo: entrena cada mañana con el filial en Abegondo y por las tardes se pasa por el despacho de abogados familiar, en el que atiende casos del mundo laboral. Tras ser el máximo goleador de Tercera la temporada pasada con el Cerceda, Uxío recaló en el Deportivo el pasado verano y en una entrevista con Alfonso Núñez nos explicó los secretos de este Dépor B y habló de varios de los nombres propios que asoman hacia el primer equipo.

Fin de semana de fútbol y fin de semana de derbi.

Estamos con muchas ganas de conseguir nuestra primera victoria este año y qué mejor forma de hacerlo que delante de un gran equipo como el Racing de Ferrol.

¿Tan necesaria es la victoria después de la derrota ante Fuenlabrada y empate ante el Sanse?

Sí. Ya no solo por lograr una dinámica positiva sino también por nosotros, para conseguir confianza para competir mejor en la segunda vuelta.

Os habéis malacostumbrado tanto que dos jornadas sin ganar ya parece una racha muy negativa.

La verdad es que sí, pero nosotros estamos trabajando de la misma forma y lo que tiene que entrar es la pelota en la portería.

También es importante tener paciencia.

Por supuesto. Quedan muchísimos puntos en juego y este grupo está capacitado para pelear el título hasta el final. Lo que no debemos hacer es meternos presión nosotros ni desde factores externos. Cuanta más confianza tengamos, mejor.

Pero entiendo que con tantas semanas ahí arriba el playoff ya es el objetivo para la segunda vuelta.

Si lo queréis llamar objetivo no hay problema. ¿Que es una presión añadida el hecho de que tengamos que conseguir el playoff? Pues sí lo es. ¿Que nos gusta? Pues también. Después de todo lo que hemos hecho en la primera vuelta, es un caramelo que tenemos ahí.

Lo que saco de tus palabras es que no entrar en playoff nunca sería un fracaso.

Exactamente. Es que es eso. Lo que sí digo es que estos chavales compiten y lo dejan todo en los partidos. Que los resultados acompañen o no, no debería ser lo fundamental del Fabril. Es un equipo de formación para llevar jugadores al primer equipo y eso se está logrando. Hasta ahora la temporada a nivel de resultados y formación está siendo muy buena.

¿Tanto talento hay en este Fabril?

Claro que hay talento. Pero quizás lo que más sorprende es la competitividad. Los jugadores son buenos, tienen calidad y condiciones para llegar mucho más arriba pero lo que más me llama la atención es que la gente con 19 o 20 años tiene ganas de ganar siempre y eso es fundamental.

¿Cómo recuerdas ahora con el paso de los meses esa llamada y esa llegada al Dépor?

Venía de hacer una buena temporada en Tercera y me llegaron varias ofertas de Segunda B, tanto de aquí como de fuera de Galicia. Desde el primer momento la consideré la mejor opción, a pesar de que no era la mejor ni económicamente ni como proyección porque aquí venía a cumplir un papel tanto dentro del terreno de juego como fuera. Pero a pesar de todo quería vivir esta experiencia y yo soñaba desde pequeño con vestir esta camiseta.

¿Cuál es ese papel que cumples en el equipo tanto dentro como fuera?

Pues hacer creer un poco a los compañeros. Cuando eres joven los estados de ánimo andan muy disparados. Cuando estás mal te hundes y cuando estás bien te encuentras en lo alto. Creo que ese papel, además del entrenador, si hay alguien de confianza que te apoye y ayude, te da ese empujón que a veces todo jugador necesita. Además del aspecto deportivo, en un vestuario hay muchas más cosas. No es un papel que tenga que hacer por obligación sino que estoy encantado de ayudar.

¿Te ves algo reflejado en ellos?

Realmente no. Con esa edad no me tomaba el fútbol de manera tan profesional. Es cierto que sin llegar a ese profesionalismo cuando eres joven no controlas tanto los agentes externos.

Y es que tu historia en el fútbol es una de esas a las que ya no estamos muy acostumbrados a ver, con una explosión tardía.

Sí. Vine a Coruña para jugar al fútbol en un equipo de Tercera División. Al final de verano no entré en la plantilla y me centré en los estudios y en sacar una carrera. Me pasé seis años estudiando y se convirtió en mi gran objetivo. Empecé a trabajar y me di cuenta de que ya había conseguido lo que quería. A partir de ahí quise centrarme en el fútbol y ver a donde podía llegar. Con algo de suerte y mucho trabajo estoy aquí.

¿Se valora más al conseguirlo de la forma que tú lo has hecho?

Sí. Es cierto que a veces lo dejas de valorar muy pronto pero siempre hay que tener presente de dónde vienes y dónde estás. Pero para mí llegar y entrenar en estas instalaciones que lo tienen todo es para valorarlo y mucho. Imagínate la diferencia que hay de llegar de entrenar a las once de la noche y con la mochila llena de caucho, a hacerlo en un lugar como este donde tienes todo.

¿Es lo que en ocasiones tratas de inculcar a los jóvenes?

Sí, pero si te digo la verdad creo que eso no lo van a entender muy bien por mucho que yo les diga. Alguno pensará “mira lo que dice este pesado si yo nunca voy a bajar ahí”, pero sí que hay algo que siempre repito y trato de inculcar. Para mí tienen que sentirse privilegiados por estar en el Fabril, independientemente de que acaben en Primera División o no. Es como cuando un padre de familia que gana mucho dinero y todo le va bien le dice a su hijo: la época de estudiante es la mejor de la vida. El hijo piensa, como me puede decir esto cuando todo te va bien, ganas mucho dinero y tienes una familia. Y luego te das cuenta que esa etapa de universitario es de las mejores que hay en la vida. Para mí es un símil que se puede aplicar al fútbol.

A tus 27 años, ¿qué esperas todavía del fútbol?

Aprovecharlo al máximo. Me fijo en jugadores como Aduriz que son mayores y siguen mejorando y es lo que quiero hacer. No me planteo llegar a ninguna categoría ni a ningún equipo concreto. Quiero mejorar año a año y para eso me cuido y trabajo hasta el día que no pueda más.

A mí tu caso me recuerda al de Quini, jugador que explotó en Segunda casi con treinta años.

Para mí es fundamental que uno mismo crea que puede llegar. Si tú te pones límites no lo vas a conseguir porque la cabeza es fundamental. El deporte es exigencia y si te cuidas puedes llegar a un gran nivel y si no lo haces, o lo haces menos, no llegarás al alto nivel por muchas condiciones técnicas que tengas.

¿Cómo llevas el hecho de arrancar la temporada como titular y ahora partir más desde el banquillo?

No te voy a mentir y a todo jugador lo que le gusta es jugar y entrena para jugar. Pero no es algo que ahora mismo me preocupe. Si veis nuestros entrenamientos todo el mundo compite y parte desde cero. No hay favoritismos y nadie juega por decreto. Las decisiones del entrenador hay que acatarlas. Creo que Gustavo está haciendo lo mejor para el equipo y no le puedo reprochar nada. Sea suplente o titular, cuando entras en el campo tienes que darlo todo.

Hemos hablado antes de tu papel en el vestuario, pero ¿quién apoya o anima a Uxío en sus momentos más complicados?

Me apoyo también en mis compañeros. Todos, independientemente de la edad, ayudan a que todo fluya bien. Quizás no haya que buscar una figura en el vestuario sino una sintonía y que cada jugador sepa cual es su papel. Y cuando esa persona cumple al cien por cien se va a hacer fuerte y podrá ayudar al otro. Aquí no hay un padre. Todos somos amigos, nos llevamos bien y conocemos nuestras virtudes y carencias.

Vamos con algunos nombres propios: Álex Cobo y Francis.

Para mí es una de las decisiones más complicadas que tiene el entrenador. Francis es un chaval con una gran proyección y está demostrando que está para más que Segunda B. Las condiciones que tiene saltan a la vista con una gran planta y buen juego con los pies. Cierto es que yo tengo una gran debilidad con Álex Cobo. Es un gran compañero, un gran portero y muy sacrificado. A pesar de ser un poco callado hace y aporta mucho al vestuario.

One y Quique Fornos.

En este caso han apostado por One esta temporada para jugar minutos con el primer equipo pero también podría haber sido Quique. One es un central que parece que tiene treinta años. Es fuerte, con experiencia, contundente, listo y muy maduro. Yo siempre les digo a los dos que sin duda son los dos más profesionales del vestuario. La madurez que tienen a su edad me resulta increíble. Si siguen así estoy convencido de que llegarán arriba.

Edu Expósito.

De Edu ya hablo como si fuera jugador del primer equipo. Tiene unas condiciones tremendas y una calidad excelente. Lo único que tiene que hacer, bajo mi humilde opinión, es saber calibrar el foco de atención y el protagonismo que va a ir teniendo.

Y por último Pinchi e Isma Díaz.

Pinchi es la perla, ya no solo como jugador sino también como persona. A todos nos gustaría que se pudiese quedar en el primer equipo porque lo tiene todo para triunfar. Por su parte Isma es el jugador con más condiciones físicas para ser profesional. Siempre tiene presente que lo va a ser y además va a jugar un Mundial. Eso habla por sí solo.

¿Cómo ves a Cristóbal en el primer equipo?

Bueno, he decir que yo le debo mucho a Cristóbal y todo lo que puedo hablar de él es son buenas palabras. Voy a imponer la mayor objetividad que pueda y te diré que tanto con nosotros como con el primer equipo ha sido siempre igual. Tiene las cosas muy claras. Todo le llegó muy rápido pero ojalá le vaya muy bien porque puede ayudar mucho al club. Creo que han mejorado desde su llegada, aunque hay ciertos errores que han penalizado bastante al equipo pero le diría que siga así. Tiene un carácter positivo y creo que puede triunfar.

¿Eres feliz en el Dépor?

Soy muy feliz. Cuando vives esto te das cuenta de lo bien que se está aquí. Para mí es perfecto.

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