¿Y ahora?

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Regresa ‘Alta Definición’ de una manera atípica, condicionada en sobremanera por la actualidad blanquiazul.

Como hoy viernes tenía columna, la semana fue pasando mientras buscaba una idea sobre la que extenderme. Me encantaría haber escrito de Álex Bergatiños y su renovación, de las virtudes y carencias tácticas de la propuesta de Oltra, de la belleza épica que nuestra lluvia otorgó al partido frente al Mallorca, de la fortaleza del Zargoza…Pero todo se quedó en ideas porque, a veces, no se puede escapar de la actualidad, de la realidad. Y los últimos dos días han sido especialmente convulsos en cuánto a la situación económica del Deportivo y sus consecuencias, tanto jurídicas como deportivas. Ahora, como es habitual en el Deportivo, todo debe ser leído entre líneas. También este texto.

Situación

El Deportivo ha iniciado los trámites para entrar en un proceso llamado vulgarmente ‘Preconcurso’. Esta figura, introducida en la reciente reforma de la Ley Concursal y amparada bajo su marco, permite una negociación entre deudor y acreedores previa al concurso propiamente dicho, tendente en su concepción a evitar éste y refinanciar así la deuda existente, en lo que sería un proceso más ágil de cara a solucionar dificultades de pago. Además, cabe mencionar que el inicio de estos trámites impide la solicitud de concurso necesario –de diferentes consecuencias al voluntario- por parte de alguno de los acreedores, circunstancia que, a tenor de los acontecimientos, se antojaba cercana. De todas formas, ni el Deportivo se encuentra en Concurso de Acreedores ni este paso implica necesariamente que vaya a estarlo en un futuro.

Extractos del artículo 5 bis de la Ley Concursal 22/2003 de 9 de Julio:

El deudor podrá poner en conocimiento del juzgado competente para la declaración de su concurso que ha iniciado negociaciones para alcanzar un acuerdo de refinanciación o para obtener adhesiones a una propuesta anticipada de convenio en los términos previstos en esta Ley.

Transcurridos tres meses de la comunicación al juzgado, el deudor, haya o no alcanzado un acuerdo de refinanciación o las adhesiones necesarias para la admisión a trámite de una propuesta anticipada de convenio, deberá solicitar la declaración de concurso dentro del mes hábil siguiente, a menos que no se encontrara en estado de insolvencia.

Por lo tanto, simplificando, la situación es la siguiente: el Deportivo tiene un plazo de tres meses -cuatro en la práctica- para alcanzar un acuerdo con sus acreedores –con Hacienda como principal escollo a salvar- y continuar con sus habituales actividades, evitando así el proceso concursal, siempre y cuando no se encuentre en estado de insolvencia. De lo contrario, el fracaso del posible pacto o la insolvencia de la sociedad provocarían que ésta –el club- estuviese obligada a solicitar el concurso –que sería voluntario- ante el juzgado competente. De esta forma, se ha iniciado un camino con dos soluciones posibles: acuerdo y continuación o entrada en Concurso de Acreedores. Mientras tanto, Hacienda tendrá embargados la práctica totalidad de los ingresos del club, por lo que la situación económica de la entidad seguirá siendo complicada, pudiéndose llegar a producir impagos hasta que la situación se normalice.

Nada nuevo bajo el sol. La situación económica es la que es y la que lleva siendo desde hace mucho tiempo, así que las preocupaciones no deberían distar mucho de las de hace unos meses. Desde la visión más positiva -inocente podría decirse- pero no por ello alejada de lo que podría suceder, Deportivo, Hacienda y demás acreedores llegarán a un acuerdo que permitiría al club seguir ‘apretado’ en sus pagos, pero seguir con relativa normalidad al fin y al cabo. Esa es la intención del Consejo de Administración del club, que se niega a la entrada en concurso. Desde otro punto de vista, si hasta el momento no se ha llegado a un acuerdo, pueda que sea difícil hacerlo ahora, por lo que el Deportivo estaría abocado a someterse plenamente a un proceso concursal. En ese caso, tampoco debería cundir el ‘miedo’; otros clubes han pasado ya por esa situación y han salido a flote. El club es viable y se sanearía bajo intervención judicial, subsumiendo en el proceso responsabilidades si las hubiera. Así que, de una u otra manera, una relativa calma debería ser protagonista de aquí en adelante. No hay Apocalipsis, ni mucho menos, aunque las medias verdades abunden. Preocupaciones, las justas.

Y hasta ahí. No tiene más vueltas el asunto, aunque desde un primer momento -con la inestimable ayuda de las redes sociales, por supuesto-, todo se hubiera convertido en un circo que sigue dando sus últimos coletazos según menguan las aseveraciones y comienzan las cábalas y los matices. A partir de ahora y hasta dentro de cuatro meses o hasta que se pronuncie al respecto quién tiene que pronunciarse, el tema debería estar acabado. Centrémonos en el fútbol. El sentimiento seguirá intacto, el amor al blanquiazul no se rompe ni se embarga y, al fin y al cabo, todos –o casi- remamos hacia una misma dirección. ¿No hay suficientes alicientes? Un símbolo de la nueva generación ha renovado su contrato esta semana; Bruno Gama parece que ha vuelto y Pizzi dice que lo mejor de su repertorio está por llegar; y, por si alguien lo ha olvidado, mañana hay un partido muy importante en Zaragoza. Nunca choveu que non escampara.

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