El Dépor padece una sequía inexplicable que se acucia a orillas de Riazor. En su estadio, donde se muestra como un equipo dominador en el juego, la plaga de desatino se reproduce para invalidar la alta producción ofensiva del equipo herculino. Y ante el Eldense, el conjunto deportivista vivió un episodio más de esta ausencia de puntería. Quizá el más el cruel del curso.
Sí, el Deportivo encontró portería con un gran remate de Bouldini para empatar el tanto inicial del Eldense. Pero el cuadro deportivista volvió a dejar escapar dos puntos fundamentales por su total falta de gol, un mal que le lleva persiguiendo desde la primera jornada y que solo le dio respiro en Albacete, cuando el equipo blanquiazul encontró de golpe todo el acierto.
Frente al cuadro de Elda, el Dépor alcanzó su cifra récord este curso en cuanto a remates: 22. Fue la primera que vez que el cuadro deportivista superó la veintena de remates en un único encuentro. Además, la cifra se coloca como la quinta más alta en cuanto a disparos realizados por un equipo esta temporada en las diez primeras jornadas de liga. Solo el Levante frente al propio Eldense (acabó jugando con dos más), el Eibar ante el Levante, el Almería contra el Sporting y el propio Eldense en su duelo frente al Cartagena lograron generar más situaciones de gol que el Deportivo en el que fue su décimo compromiso liguero.
Pero es que a esta cifra de 22 remates se le unieron otras que demuestran el gran papel del equipo deportivista en cuanto a la construcción de fútbol ofensivo. Un ejemplo fue la cristalización de esos 22 disparos en una expectativa de gol de 1,7. Es decir, de haber estado mínimamente acertado, el Deportivo debería haber materializado al menos dos dianas frente al Eldense.
La cifra puede no parecer muy alta, pero teniendo en cuenta que el equipo deportivista no estuvo nunca por delante en el marcador y su rival no le concedió una sola situación de contragolpe, adquiere más valor. Porque es mucho más complejo generar situaciones de remate claras ante un bloque cerrado y que apenas busca la portería rival, como demuestran los escasos 5 disparos protagonizados por el equipo alicantino.
Lo que el Dépor genera… y deja de generar
Sin embargo, el hecho de no alcanzar un dígito más alto de xG (expected goals) se puede relacionar bastante con el problema de ineficacia ofensiva. Porque sí, el Dépor produce mucho. Pero en las inmediaciones del área rival y en la propia zona de castigo se le está apagando demasiado la luz. Es decir, no son solo las situaciones de gol que genera, sino las que deja de generar por falta de acierto o de coordinación en el penúltimo o último pase.
Un dato demuestra la evidente paradoja de un Deportivo que es capaz de producir caudal, pero no de encauzarlo en el momento definitivo: frente al Eldense, alcanzó la friolera cifra de 49 toques en el área contraria, siempre según Opta. De hecho, solo Helton, Mfulu y Villares no tocaron el esférico en las inmediaciones de Mackay. Desde los extremos Mella (9) y Yeremay (5), pasando por el punta Bouldini (7) o los jugadores de segunda línea como Lucas (5) o Soriano (5), hasta los laterales Ximo (7) y Obrador (5) e incluso los centrales Pablo Vázquez (4) y Barcia (1). Casi todos amenazaron a un Eldense que, por contra, solo tuvo 8 acciones totales en área del Dépor.
Hasta ahora, el récord deportivista había sido de 30 contra el Málaga, en un duelo en el que el equipo deportivista dispuso de numerosas ocasiones (19 remates), beneficiado también por el ida y vuelta que aceptó en el segundo tiempo el bloque de Pellicer. Por dar más contexto, contra el Albacete el Dépor marcó 5 dianas con tan solo 17 toques en el área gracias a su sobresaliente acierto y a un guion de partido en el que pudo atacar con espacios.
De este modo, desde el 2-5 de Mella en el minuto 79 del partido ante el Albacete en el Carlos Belmonte, el cuadro deportivista tan solo ha sido capaz de marcar un gol en 305 minutos. El dato aislado no es tan dramático, pero adquiere tintes de problema cuando se correlaciona con el hecho de que el equipo deportivista ha generado 51 remates en estos últimos tres partidos con una traducción de 3,7 goles esperados. Es decir, como mínimo, el equipo deportivista se ha dejado 3 dianas por el camino (2,7).
Los inoperantes datos de cara a gol en Riazor
Esta ausencia de eficacia y clarividencia en los últimos metros no está siendo un mal puntual desde que el Deportivo gastó todas sus balas en Albacete. Como decimos, es una constante reproducida durante toda la temporada y resulta muy evidente en Riazor. Ayer sábado, el equipo marcó su segundo tanto del curso en casa. Esos 2 goles en 5 encuentros son un bagaje paupérrimo de por sí, pero encienden las alarmas (o las apagan, según como se vea) si se tiene en cuenta que no tiene que ver con una ausencia de ideas en el juego ofensivo.
¿Por qué decimos esto? Porque en su estadio, el Dépor ha generado 85 remates que, según sus circunstancias, equivalen a 5,3 xG. De esos 85 remates tan solo 2 han acabado besando las redes. Además, el colectivo dirigido por Idiakez ha logrado entrar en el área con balón controlado en 148 ocasiones, un 60% de las 245 que lo ha conseguido en estos 10 partidos y que le sirven para ser el segundo equipo que más veces pisa los dominios del meta rival, solo por detrás del Castellón (254) y a la espera del recuento del Racing de Santander tras su victoria en Cádiz.
Producir mucho para concretar mal o para ni siquiera terminar de concretar. Esa inoperancia ofensiva en la acción decisiva es la que está lastrando a un Dépor que, pese a sus problemas, puede extraer una fundamental conclusión positiva: sigue dando pasos adelante en cuanto a hacer más cosas bien para imponerse a los rivales y ganar los partidos. Solo le falta afinar en el gol, lo más importante.
