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El Deportivo cambia de ritmo

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La primera jugada del Celta B vs Deportivo fue toda una declaración de intenciones de a lo que había ido el conjunto blanquiazul a Barreiro. No habían transcurrido ni 11 segundos desde el pitido inicial cuando Miku ya se había plantado solo delante de Álvaro. El venezolano falló la primera. Fue la única.

Lleva el cuadro herculino adoleciendo toda la temporada de un ritmo plomizo en el juego, una circulación lenta que le impide construir con fiabilidad y, mucho menos, acelerar cuando llega a tres cuartos. Ante el Pontevedra, pero sobre todo ante el filial celeste, Rubén de la Barrera logró ponerle solución a eso saliendo a presionar lo más arriba posible y matando dos pájaros de un tiro. Alejando los problemas de tu portería y acortando la distancia con la del rival.

Con Álex Bergantiños desde el puesto de mando, en esta ocasión mucho más centrocampista que central, Villares y un Uche mucho más adelantado formaron un triángulo de las Bermudas donde se perdían todos los intentos celestes por salir con el balón controlado. El capitán lo veía venir todo a kilómetros para recoger los regalos y generar ocasión tras ocasión. Como los tres goles. Tres relámpagos que dejaron al cuadro de Onésimo sin respuesta: ninguna de las tres jugadas que Miku culminó duró más de 15 segundos.

El Dépor sólo sufrió dentro de su propia área, con la pareja Mujaid – Granero todavía dejando dudas en cada centro lateral. No es así ya defendiendo lejos de Lucho y saliendo a morder incluso a campo contrario, situación en la que parece encontrarse más cómodo que nunca el equipo.

Goles para hacer brillar todo lo demás

Rubén de la Barrera confirmaba en la previa lo que es una obviedad: Miku no tiene 18 años. Cuando llegó en verano nadie esperaba que se fuera a ver a ese delantero que atropellaba con su zancada, pero sus problemas físicos seguramente hayan privado al Deportivo del mejor punta de esta plantilla. O al menos el que mejor entiende el oficio. Cuajó un buen partido ante el Pontevedra y la falta de chispa lo penalizó. Ante el Celta completó otro manual de todo lo que debe darle un ariete a su equipo y, a mayores, convirtió prácticamente todo lo que le llegó al área. De que el físico le aguante dependerá buena parte de las opciones del Dépor para lo que queda de curso.

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