Deseo cumplido por exigencias del guion

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La mitad de los integrantes de la primera expedición deportivista fueron canteranos, una idea que ya planteaba Lendoiro hace tres años, aunque el proceso concursal aceleró su cumplimiento.

Embriagado de orgullo por el retorno del Fabril a Segunda División B, Augusto César Lendoiro vaticinó el 23 de mayo de 2010 que, en un plazo prudencial de cinco años, su intención era confeccionar una plantilla en la que mitad de los componentes fuesen gallegos y, sobre todo, canteranos. Por aquel entonces, las nueve promesas de Abegondo que alineó Miguel Ángel Lotina a lo largo del curso no consiguieron ni alcanzar juntos los 5.000 minutos sobre un terreno de juego, por lo que la carretera aventuraba curvas.

Lejos de amedrentarse, el presidente del Deportivo de La Coruña se reafirmó en su discurso durante las temporadas venideras. Y así hasta ahora, momento delicado donde los haya, en el que la peliaguda situación económica provocó que su pronóstico se cumpliese antes de tiempo, y en el que la alargada mano de los administradores concursales obliga a desprenderse de gran parte de los pesos pesados de la primera plantilla.

Primero llegó la convocatoria de pretemporada. Fernando Vázquez tuvo que tirar de la cantera del Dépor cuando los jugadores finalizaron sus vacaciones estivales. En ella, seis de los 13 integrantes ya eran jóvenes fabrilistas. Sin embargo, en lugar de cambiar el rumbo, la misma situación se ha repetido dos meses después durante el debut liguero de la escuadra herculina, en donde nueve de los 18 nombres procedían de la fábrica de Abegondo.

La UD Las Palmas, con Juan Carlos Valerón a la cabeza, recibió a una plantilla blanquiazul confeccionada sobre la marcha. En medio de un carrusel de idas y venidas, el míster de Castrofeito decidió montar en el avión a David Gómez, Pablo Insua, Luis Fernández, Juan Carlos, Uxío, Bicho y los ya más experimentados Juan Domínguez, Laure y Álex Bergantiños. El nivel del grupo no se vio afectado y esta casi decena de futbolistas brilló con luz propia sobre el terreno de juego: cinco de ellos fueron titulares, dos entraron desde el banquillo e, incluso, el central Insua anotó el gol de la victoria.

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