Lucas Pérez, buscándose a sí mismo y a la espera de que el Dépor lo encuentre

50

Lucas Pérez peleó lo inimaginable durante todo el verano para poder regresar a su casa. El ostracismo que vivió en el Arsenal, unido a los buenos recuerdos que de su anterior etapa en el Dépor, provocaron que el coruñés sólo tuviera ojos para su ciudad, desechando ofertas más importantes con la única misión de volver a disfrutar del fútbol después de un año duro.

Después de conseguirlo sobre la bocina, seguramente pensó que todo iba a ser más fácil de lo que realmente está siendo. Porque, sea fruto de la morriña, de las expectativas, o quizá la simple realidad, el deportivismo no ha podido ver al Lucas Pérez que todos esperaban en agosto.

A nivel individual le ha costado arrancar. Sin hacer pretemporada, el punta tuvo que ponerse a tope a contrarreloj y con el vértigo de la competición en marcha. Se le vio falto de chispa y de velocidad en los primeros encuentros y seguramente, todavía a día de hoy, esté varios puntos por debajo de su mejor nivel de forma.

No le está ayudando tampoco el equipo. Con un cambio de entrenador de por medio, estamos en diciembre y el Dépor no ha encontrado la mejor forma de explotar las virtudes de su delantero. Casi siempre solo peleando con los centrales, Lucas ha tenido que ejercer en la mayoría de partidos de pasador más que de finalizador. Y este plan tiene dos grandes lagunas: el equipo blanquiazul no va sobrado de goleadores y Lucas no puede asistirse a sí mismo.

La recuperación de Adrián y Çolak le proporcionan un mejor contexto y han dejado las primeras pistas ilusionantes. Aunque de momento la muestra es pequeña, quizá Cristóbal haya encontrado la forma de poner a Lucas en disposición de marcar. Porque el de Monelos no suele fallar. A pesar de los inconvenientes y de acumular un mes sin ver portería, suma 4 tantos en 13 partidos disputados. Es el máximo goleador del equipo y con él, aunque suene a poca cosa, se ha terminado la psicosis deportivista con el punto de penalti (dos de dos).

Lucas Pérez y Iago Aspas posan en la previa de un derbi entre Dépor y Celta

Lucas Pérez, los derbis y la inevitable comparación con Iago Aspas

‘O noso derbi’ siempre ha sido uno de los encuentros más esperados del año, pero es cierto que en la última década, seguramente desde los Djalminha contra Mostovoi, la gran fiesta del fútbol se había quedado sin ese duelo individual que marcan este tipo de encuentros. Eso se terminó en el momento en el que Lucas Pérez y Iago Aspas coincidieron en ambas plantillas. Porque aunque los propios protagonistas se empeñan en restar importancia al cara a cara, la comparación es inevitable. Los dos ídolos locales, los dos goleadores de sus equipos y, por su puesto, los dos de sangre caliente. A veces, incluso demasiado.

Y es que este enfrentamiento tendrá también de fondo uno de los sueños del coruñés cuando regresó al Dépor: jugar con la selección española. En ese mano a mano Aspas le lleva mucha ventaja después de convertirse en habitual gracias a su último año y medio. Lucas es consciente de que puede que ese tren ya haya pasado, pero también sabe que si todavía le queda alguna opción, por mínima que sea, esa pasa por brillar en este cara a cara.

El celeste tiene más experiencia en los duelos directos, aunque ha tardado en saber canalizar la tensión y no verse superado por el escenario. Lucas de momento sólo ha vivido tres choques con el Celta y lo ha probado todo. En su primer año con el Dépor sólo pudo jugar en el de la segunda vuelta en Riazor, estrenándose con una derrota (2-0) que compensaría al año siguiente, devolviéndole al conjunto vigués el mismo resultado. Seguramente haya sido su mejor recuerdo de un derbi, ya que fue el encargado de abrir el marcador con su único gol al eterno rival. El tercero, en su estreno en territorio hostil, terminó con empate en Balaídos.

Sobre el Autor