Munúa, de la portería a la banda

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En la tarde de ayer se anunció la contratación de Gustavo Munúa como nuevo técnico del Fabril. El exguardameta blanquiazul cruza el charco en busca de una nueva aventura europea aunque esta vez desde los banquillos, emulando su trayectoria como futbolista.

14 años antes decidió dejar atrás su vida en Montevideo para vincularse con el Deportivo y disfrutar de la experiencia en el fútbol de élite europeo. Munúa llegó a la ciudad herculina en la temporada 2003/04 para formar parte de un equipo que se codeaba con los grandes de España y Europa, soñando con hacer historia. El guardameta uruguayo, pese a su buen hacer en Nacional y en el combinado de su país, completó una temporada discreta como blanquiazul al ser la segunda opción para Jabo Irureta en la portería, convirtiéndose en el suplente de Molina. Para el recuerdo quedará su debut como deportivista, al sustituir al arquero valenciano en el Estadio Luis II en donde el Dépor caería por un rotundo y sorprendente 8-3 ante el Mónaco.

Un año más tarde viviría su mejor año en A Coruña al consolidarse en la segunda parte del campeonato liguero como el guardameta titular, llegando a disputar un total de 21 encuentros oficiales. Sin embargo, su buen momento bajo los palos no sirvió para que el charrúa convenciese definitivamente a su técnico. Durante los 4 años siguientes Munúa perteneció al club gallego, pero debiendo de conformarse con ser el portero suplente. En esta etapa, viviría uno de los momentos más convulsos y tensos de su carrera futbolística al ser verse involucrado en una pelea con su compañero Aouate, al término de un entrenamiento. El incidente acabaría llevando a ambos futbolistas fuera del Deportivo, aunque con el paso de los años la relación entre ambos llegó a normalizarse. De esta manera, Munúa diría adiós al cuadro coruñés tras 6 temporadas y 44 partidos defendiendo el escudo de la entidad.

Fuera de Galicia encontraría la estabilidad bajo los palos, primero en el Málaga (en donde disputaría los 38 partidos de Liga) y en el Levante. En el conjunto valenciano disfrutaría de 3 temporadas más en la Liga, en las que, al igual que en el club andaluz, fue el guardameta que más partidos disputó cada año. Tras un breve paso por la Fiorentina en la que solamente fue partícipe en 2 choques, Munúa regresó a su tierra natal para retirarse en el club que le vio nacer como profesional: Nacional de Montevideo.

Una carrera recién comenzada

Tras su retirada, Gustavo Munúa decidió seguir ligado al fútbol y optó por formarse como entrenador, de nuevo en Nacional. La temporada siguiente a la de su retiro, el exjugador blanquiazul cogió las riendas del club uruguayo. Con el equipo tricolor consiguió un quinto puesto lo que, unido a los resultados anteriores de su predecesor, le sirvió para conseguir la clasificación para la Copa Libertadores. Pese a ello, en vistas del siguiente año sería reemplazo en el cargo por otro antiguo deportivista: Martín Lasarte.

Además de a Nacional, Munúa dirigió también a la LDU Quito. En el equipo ecuatoriano vivió un calvario, firmando una muy mala temporada en la competición doméstica al sumar tan solo una victoria en 20 jornadas. Munúa sería destituido dejando al cuadro albo como penúltimo con 13 puntos de 60 posibles, incapaz de repetir el éxito que consiguiera en su anterior equipo.

Tras estas experiencias en América, Gustavo Munúa opta por regresar a la que un día fue su casa para conseguir que el Fabril mantenga la buena dinámica de juego y resultados que exhibió con Cristóbal Parralo, actual técnico del primer equipo. Pese a ser un recién ascendido, los fabrilistas tienen la oportunidad de completar una temporada en la que se puede soñar con cotas mayores que la permanencia, en caso de que el charrúa funcione al mando del filial.

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