Pepe Mel, de la ilusión al hartazgo en sólo tres meses

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Pepe Mel deja el banquillo del Dépor sin apenas cumplir ocho meses en el cargo. El técnico madrileño cogió las riendas del equipo coruñés a finales de febrero para ocupar el puesto de Garitano. Consiguió revivir a un equipo que había salido hundido de Butarque, pero su trayectoria en A Coruña ha sido una continua cuesta abajo sin nada que frenara este desenlace y, lo que es peor, con la sensación de que desde dentro del club nadie terminara de creérselo del todo.

Su periplo, eso sí, puede decirse que empezó en lo más alto. Recibió al Atlético de Madrid en Riazor con dos entrenamientos al mando y arrancó un empate sólo unos días antes de ganar en el Molinón. Rescató a jugadores marginados por Garitano como Fayçal o Mosquera y su punto culminante lo tuvo ante el Barça. El triunfo contra el conjunto de Luis Enrique, que venía de hacer historia con la remontada ante el PSG, terminó por levantar la ilusión de una afición que volvía a creer en un final de temporada tranquilo.

El espejismo duró una semana. Fue lo que tardó Mel en lanzar su primer ‘strike‘ con un planteamiento demasiado conservador en el derbi contra el Celta. La afición nunca le perdonó esa derrota y tampoco el equipo volvió a ser el de sus primeros encuentros. Logró la permanencia más por deméritos de sus rivales que por aciertos propios y ya en el tramo final de Liga toda la ilusión que había despertado se había convertido en hartazgo.

Tino Fernández y su Consejo creyeron conveniente darle una nueva oportunidad. Dejarle trabajar una pretemporada completa y con una plantilla en la que el tuviera, sino voto, al menos voz. Pero su tiempo al frente del Dépor parecía estar ya contado y sólo un gran arranque podría revertir la situación. Nada más lejos de la realidad si miramos las malas sensaciones del equipo tras el verano.

Las goleadas sufridas ante el Madrid, la Real y el Espanyol no ayudaron, pero lo que sin duda ha condenado a Pepe Mel es no ser capaz de darle una identidad al equipo. Después de ocho meses, el técnico se irá sin que prácticamente nadie sepa a qué jugaba su Deportivo. Cambios continuos de rumbo con dibujos diferentes, jugadores fuera de posición como el caso de Valverde, y, sobre todo los fríos números, han puesto fin a su etapa como deportivista. Mel ya había salvado un ultimátum ante el Getafe en la que fue su sexta y última victoria con el Dépor. Ha dirigido 24 encuentros en el banquillo coruñés en los que ha sufrido además 11 derrotas y 7 empates.

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