Madurez para madurar el partido. Para reponerse a las dificultades iniciales, ir ajustándose sin balón y encontrar las soluciones ofensivas. Para entender que todo pasaba por tener pausa, pero saber cuándo y cómo acelerar. Para arriesgar sin balón como mejor método para protegerse.
El Deportivo 1-0 Cádiz fue el mejor ejemplo posible de cómo un equipo que ha logrado alcanzar una madurez inesperada puede madurar un partido. Porque ante un ‘igual’ con más armas, el cuadro deportivista dio un paso adelante para rebelarse ante un pobre comienzo y encontrarle el pulso al partido hasta maniatar al conjunto de Garitano y fabricar a lomos de Mario Soriano, Yeremay o el posicionamiento de Petxa la forma de hacer daño a un equipo que es cemento puro.
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La pizarra del Deportivo 1-0 Cádiz, en vídeo
