“Mis números son lamentables. Desastrosos”. Con esta mordaz autocrítica analizaba sus cifras Yeremay Hernández el pasado mes de marzo, en una entrevista para la SER. Cuando la temporada 23/24 de Primera RFEF había superado su ecuador, el canario sumaba un único tanto. Justo unos días después, algo cambió. En la visita del Dépor al Rayo Majadahonda, Yeremay se marcó un auténtico partidazo e hizo los dos goles herculinos. El primero, con un penalti a lo Panenka; y el segundo, con una acción individual de pura fantasía.
Quedaba claro que la aportación de Peke no eran solo jugadas de las que adora cualquier aficionado e intangibles que no aparecen en las estadísticas. Los datos ya acompañaban. Pero el atacante del Dépor volvió a encontrarse con su mayor crítico: él mismo. «Tengo que mejorar muchísimas cosas para ser determinante y regular. Lo pienso así y por eso lo digo. Creo que mis números no son buenos, pero lo bueno es que puedo mejorarlos. Es lo que quiero e intento todos los días», aseguraba en rueda de prensa tras su exhibición en el Cerro del Espino.
De la mano del canterano, el Dépor certificó el ascenso a Segunda, donde Yeremay está jugando sus primeros partidos en el fútbol profesional. Y el salto de categoría, lejos de demandarle los tan manidos periodos de adaptación, está sacando su mejor versión. En juego, magia y recursos, como puede atestiguar un número cada vez mayor de defensas rivales. Y, ahora ya de manera indiscutible, también en números.
Tres goles lleva el Deportivo en este arranque de LaLiga Hypermotion. Con una diana (para enmarcar, dicho sea de paso) y dos asistencias, Yeremay Hernández ha participado en todos ellos. Ayer, en la visita del Dépor a Granada, el canario se sacó de la chistera un taconazo para que Lucas Pérez se estrenase esta temporada. Tras una contra llevada por Soriano y Mella, el ’10’ blanquiazul puso también su grano de arena, facilitando un gol que vale un punto.
Y su aportación en Los Cármenes, desde luego, no se quedó ahí. Con regates de los que desesperan al contrincante, Peke provocó las dos amarillas que vio el Granada, por sendos agarrones de Williams y Pablo Sáenz. Tiró también una pared magnífica con Soriano, pero el ex del Eibar se encontró con Marc Martínez y no pudo hacer el 1-2. También Barbero, siempre que necesitaba ganar espacios, se apoyaba en el de Las Palmas. Y no es de extrañar, porque en un porcentaje ostentosamente alto de ocasiones, si el balón pasa por Yeremay, la jugada mejora. Y el canterano del Dépor hace que parezca fácil. Con la misma sencillez, él mismo explicó cómo lo logra. «Al final, el campo es verde y el balón es redondo». Puro Yeremay.
