2022 ya ha llegado a su fin y toca repasar cómo ha sido el año en clave blanquiazul. Así, tras rememorar los periodos comprendidos entre enero y marzo, abril y junio y julio y septiembre, concluimos nuestro repaso trimestral al año del Deportivo con lo sucedido durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. Ya inmerso de lleno en una temporada 22/23 que había arrancado con muchas dudas, el Dépor de Borja Jiménez tropezó dos veces más en el nuevo trimestre. Esto supuso la destitución del míster y la llegada Óscar Cano en el enésimo relevo forzado en el banquillo coruñés. Con el nuevo técnico, aunque los tropiezos no han desaparecido, el equipo parece al fin haber encontrado las herramientas para cimentar su escalada en la tabla.
Borja había arrancado con escaso crédito
Destituir a un entrenador tras solo siete jornadas (máxime si ha firmado tres victorias, tres empates y una derrota) parece, cuanto menos, precipitado. Pero lo cierto es que el club no tenía, ni mucho menos, su medidor de confianza en Borja Jiménez al 100% cuando arrancó la temporada. Además, en el primer partido de octubre, correspondiente a la sexta jornada, el Dépor perdía su primer partido como local. El curso anterior, la hinchada herculina había tardado 22 partidos en ver perder a los suyos en casa.
Con esta conjunción de ingredientes, el míster llegaba en el alambre a la visita deportivista a Majadahonda. El meta rival, un viejo conocido como Lucho García, firmó un partidazo. También lo hizo Edu Sousa, que ante la ausencia de Mackay cumplía su sueño de defender la meta del Dépor. Así, el partido concluyó en un empate sin goles y, tras una rueda de prensa en la que se puso más a la defensiva que nunca, Borja Jiménez era destituido.
Llegó Óscar Cano… y Quiles revivió
Uno de los factores que aceleró la salida de Borja Jiménez fue la nula aportación goleadora de Alberto Quiles en las siete jornadas. Aunque, como cualquier delante, el andaluz depende de rachas, la falta de acierto con la que arrancó el curso fue una losa más para su entrenador. En cuanto Óscar Cano, tomó el mando, la situación cambió por completo. No en vano, con 7 goles en las últimas 10 jornadas, el ex del Recre es ya el tercer máximo goleador del grupo. Solo le superan el cordobesista Willy y el canterano del Madrid Sergio Arribas, ambos con 8 dianas.
Junto a (o como consecuencia de) el resurgir goleador de Quiles, los números del Dépor comenzaron a mejorar. En su primer partido al mando, Cano tenía la dura tarea de superar a uno de los equipos que comandaba la tabla, el Linares. El cuadro gallego no se arrugó y, en un gran partido, derrotó a los andaluces con tantos del propio Quiles y de Rubén Díez, que también hacía su primera diana de la temporada.

Mucho mejorado… y mucho que mejorar
No fue, ni mucho menos, un cambio de tendencia inmediato el que vivió el Dépor tras el relevo en su banquillo. De hecho, Óscar Cano vivió su primera al mando del equipo en su segundo partido. Pese a que el míster defendió el «muy buen partido» de los suyos, que le hicieron «pensar que ascendemos seguro», lo cierto es que ante el Castilla el equipo no mostró todo lo necesario para imponerse a los rivales más duros de la categoría.
Sí llegaron los resultados en las jornadas posteriores, con dos triunfos ante rivales duros como Sanse y Algeciras. Eso sí, en la visita a los gaditanos se encajó un nuevo gol fruto de un desajuste defensivo. En una jugada en la que el balón pasó más de 10 segundos dentro del área gallega, la zaga no fue capaz de replegarse y tapar a los ninguno de los cuatro rivales que entraron el contacto con el cuero hasta mandarlo al fondo de la meta de Mackay.
Peor fue la sensación con la llegada de la Copa, en la que el Dépor perdió ante un Guijuelo de Segunda RFEF y dejó claro que hombre como un Gorka Santamaría, que ya ha abandonado la entidad, no eran capaces de aportar como los habituales titulares. Y tras empatar con sufrimiento ante la Cultu, el equipo gallego firmó en Fuenlabrada su primer gran partido. Con un Quiles sobresaliente, autor de un hat-trick, el equipo arrolló a otro de los candidatos al ascenso.

Llegaba entonces el momento de recibir al líder en Riazor. En otro gran partido, el Deportivo demostró que la distancia entre su plantel y el del Córdoba no era tan amplio como reflejaba la clasificación. Sin embargo, quedaba claro que, cuando Quiles no tenía el día, era complicado que alguien asumiese el rol de goleador. Era una prueba más de que el Dépor necesitaba un delantero. Quizá uno de Monelos.
En el tramo final, todo sea dicho, había dado un paso adelante Max Svensson. Siempre combativo, el ariete vio puerta en la mencionada victoria en Algeciras y lo haría también en el triunfo a Riazor frente al Racing, otro de los cocos. Sin embargo, entre medias (y pese a sus buenos partidos contra Fuenlabrada y Córdoba), tuvo un nuevo traspié. Ante un Badajoz que tiene muy poquito, los herculinos cayeron y o Mario Soriano veía su primera tarjeta roja como deportivista.
La derrota fue muy dura, pero no pasó factura al equipo. Para cerrar 2022, el Dépor firmaba otras dos victorias consecutivas. La primera, ante el Racing, en un partido que confirmaba el apogeo llegador de Diego Villares. Y en el último encuentro del año, Quiles y Villares sellaban el triunfo (no sin sufrimiento) en el campo del colista Ceuta. Así, y aunque quedan aspectos por pulir, el Deportivo llega a este parón navideño en una buena dinámica y a cuatro puntos de un Córdoba que no hace tanto parecía inalcanzable.
