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Cinco entrenadores que pasaron fugazmente por el Dépor | Riazor.org

Cinco entrenadores que pasaron fugazmente por el Dépor

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En este 2017 estrenamos una nueva sección, en la que repasaremos en formato lista curiosidades y capítulos olvidados de la historia del RC Deportivo. Esto es Top Dépor.

Durante los últimos años, la afición del Deportivo se ha acostumbrado a cambiar de entrenador con frecuencia. El último que permaneció en Coruña más de temporada y media fue Miguel Ángel Lotina, que inició el curso 2007/08 en el banquillo blanquiazul y continuó en el cargo hasta la conclusión del 2010/11. Desde entonces ha pasado media docena de técnicos en seis campañas, con Gaizka Garitano como último candidato a recuperar la tradición de longevidad que acuñaron históricos como Arsenio Iglesias o Jabo Irureta. Palabras mayores.

Pero aunque el de Riazor rara vez se ha considerado un ‘banquillo caliente’, en todas las épocas ha habido preparadores que por un motivo u otro vivieron etapas muy breves en tierras herculinas. En esta nueva entrega de Top Dépor queremos fijarnos en cinco de esos entrenadores fugaces, alguno de ellos con una auténtica celebridad como protagonista.

1. Helenio Herrera

Muchos creen (y probablemente tengan razón) que hay un antes y un después de Helenio Herrera en la figura del entrenador moderno. Personaje irrepetible, su visión del juego, sus controvertidos métodos, su personalidad y su carisma han ejercido una innegable influencia sobre muchísimos técnicos. Ganó Ligas y Copas en España, al frente de Atlético de Madrid y Barcelona; pero sobre todo es recordado por su primera etapa en el Inter de Milan, entre 1960 y 1968, conquistando dos Copas de Europa y dos Intercontinentales entre otros títulos.

Su paso por el Dépor es anterior y, por supuesto, bastante más escueto. Fue la culminación a una temporada 1952/53 turbulenta y atípica para Herrera, que comenzó en el Atlético y terminó en A Coruña, con parada en Málaga por el medio. El estratega salió del club madrileño a finales de enero del 53, enfrentado con la directiva colchonera; y pocos días después se anunció su fichaje por el Málaga hasta el 30 de junio siguiente, a cambio de 100.000 pesetas y 50.000 más de prima si lograba la permanencia, objetivo que finalmente no alcanzó.

El Málaga terminó en descenso directo, por lo que El Mago dirigió su último partido allí el 3 de mayo. Sólo tres semanas más tarde, el Dépor confirmaba su llegada como cedido para tomar el timón del equipo en la liguilla de promoción por la permanencia, en la que ya acumulaba un empate y una derrota. El club coruñés no dudó a la hora de abonar 100.000 pesetas al Málaga y 25.000 al técnico para hacer posible tan extraño acuerdo. La jugada salió redonda: en los ocho encuentros que restaban, Helenio Herrera sumó cinco victorias y certificó la salvación nada menos que en Balaídos (1-3). El Deportivo se quedó en Primera y el Celta bajó a Segunda.

2. Fernando Riera

Pocos recuerdan que el Dépor tuvo un entrenador chileno. Fue Fernando Riera Bauzá, un trotamundos de los banquillos que trabajó en seis países distintos, célebre por haber conducido a la selección de su país al tercer puesto en el Mundial de 1962. Comenzó en Riazor la temporada 1973/74, una de las más tristes de la historia de la entidad por saldarse con descenso a Tercera (aún no existía la Segunda B), algo inédito y que sólo se ha repetido una vez desde entonces, en 1980. Tampoco puede otorgarse una cuota de responsabilidad excesiva a Riera, que apenas fue responsable del equipo en las ocho primeras jornadas.

Los resultados, eso sí, fueron más que negativos: un triunfo, dos empates y cinco derrotas; con cuatro goles a favor y doce en contra. Un 1-1 en casa ante el Hércules de Arsenio Iglesias puso punto y final a la efímera aventura de Fernando Riera en A Coruña. Tras él desfilarían, en esa misma campaña, Carlos Torres, Enrique Orizaola y José Antonio Irulegui. Ninguno fue capaz de rescatar al Deportivo de la zona de descenso. En la jornada 36, con dos más aún por disputar, los herculinos cayeron por 2-1 en Mallorca y consumaron la tragedia.

3 y 4. Pahíño y Zubieta

La figura del jugador-entrenador es cada vez menos frecuente en el fútbol profesional. En nuestros días ya no se concibe que el encargado del banquillo pueda saltar al terreno de juego, pero no hace tanto tiempo que era un recurso habitual cuando los equipos se veían en apuros. Así fue cómo Manuel Fernández Fernández, más conocido como Pahíño y autor de 212 dianas en Primera (46 de ellas con la camiseta blanquiazul), dirigió al Deportivo en tres encuentros en 1956, choques en los que incluyó su propio nombre en la alineación titular.

Transcurridas 18 jornadas de la 1955/56, el Dépor se vio un punto por encima de la promoción de descenso; y el 3 de febrero, dos días antes de recibir al Barça en Riazor, se hizo oficial la destitución del técnico Rodrigo García Vizoso, sustituido por Pahíño en el rol de jugador-entrenador. Tras un 0-7 ante los culés, otra derrota por 4-2 contra el Alavés y un insuficiente 1-1 en casa ante el Valladolid se dio por zanjado el experimento. Pero alguien en la directiva debía tener claro que la solución estaba en el vestuario, porque el testigo lo recogió otro futbolista: Ángel Zubieta Redondo. Un mediocentro vasco de fuerza y trabajo, que a sus 37 años exprimía el final de su carrera en Galicia después de un exitoso paso por San Lorenzo de Almagro.

Zubieta sólo había disputado un par de partidos aquella campaña, uno de ellos precisamente a las órdenes de Pahíño. Al contrario que su predecesor, prefirió no alinearse a sí mismo; y de hecho ya nunca vestiría de corto de nuevo. En las nueve jornadas de Liga que tenía por delante consiguió cuatro victorias y un empate, lo justo para salvar al Deportivo del descenso y la promoción. Con ese aval arrancó la temporada siguiente en el banquillo coruñés, ya únicamente como entrenador, pero fue despedido tras la jornada 21 con el equipo colista. Su sucesor, Diego Villalonga, no evitó la caída a Segunda. También fue fugaz: duró poco más de tres meses.

5. Domingos Paciência

Foto: GettyImages

El de Domingos José Paciência Oliveira es el último ejemplo de entrenador visto y no visto en Riazor. De la mano de Jorge Mendes, se anunció su incorporación el 30 de diciembre de 2012, como sustituto de José Luis Oltra; el 10 de febrero de 2013, después de un durísimo 0-3 ante el Granada, esbozó su dimisión en la sala de prensa de Riazor; y al día siguiente se consumó su espantada a pesar de los intentos de Augusto César Lendoiro por hacerle reconsiderar su decisión. Un triunfo, un empate y cuatro derrotas. 43 días en el cargo.

Lo curioso es que la trayectoria de Domingos insinúa cierta tendencia a las relaciones breves. También se dio a la fuga en el União Leiria en la 2006/07, dos meses antes de acabar la temporada; y en enero de 2015, dejó el Vitória de Setúbal “de mutuo acuerdo” con sus dirigentes tras 8 meses de trabajo. Sus estancias en el Sporting de Lisboa, el Kayserispor turco y el APOEL Nicosia chipriota fueron igualmente escuetas, aunque saldadas con despidos. Casi año y medio después de su última salida, Paciência se encuentra actualmente sin equipo.

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