El Deportivo vuelve a tener acceso al mercado extracomunitario

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Al inicio del verano, el Deportivo se encontró con una importante limitación en su búsqueda de fichajes: la imposibilidad de poder incorporar a futbolistas extracomunitarios. Esto se debe a que, en Segunda División, el cupo permitido de jugadores de este tipo se reduce de tres a dos, y el conjunto herculino ya contaba por aquel entonces con Sidnei y Celso Borges en plantilla.

De este modo, dar salida al defensa brasileño era una de las prioridades de la dirección deportiva del club coruñés, pero el paso de las semanas y la ausencia de novedades no permitieron que su traspaso aconteciese con la agilidad esperada. De hecho, lejos de solucionarse, la situación se agravó cuando se confirmó la pertenencia de Diego Rolan al Deportivo. El uruguayo, también extracomunitario, engrosaba el listado por encima del límite establecido, lo que obligaba a buscarle un nuevo destino a al menos uno de ellos.

La situación se fue esclareciendo de forma progresiva. En primer lugar, Rolan se marchó cedido al Leganés, en una operación que permitió al club coruñés regresar a la situación inicial. El caso de Sidnei se desarrolló con mayor lentitud y de forma más rocambolesca: tras romper las negociaciones con el Krasnodar a última hora —y después de que los clubes hubiesen oficializado su acuerdo—, fue el Betis quien afrontó la compra del jugador brasileño, que disputará su quinta temporada consecutiva en la liga española.

Con todo, el Deportivo vuelve a tener acceso al mercado extracomunitario. A falta de un mes para el cierre del período de fichajes, el conjunto herculino ya tiene el grueso de su plantilla confirmada, pero todavía tendrá que reforzar algunas posiciones, especialmente si se producen más salidas. En el caso de que así sea, la posibilidad de buscar en el mercado extracomunitario es una vía en la que el club herculino puede encontrar oportunidades interesantes.

Tras las salidas de Sidnei y Rolan, el único futbolista del Dépor que carece de la documentación comunitaria es Celso Borges, que también ha tenido ofertas para salir de A Coruña. Aunque hace un mes se consideraba difícil retenerlo, la situación ha cambiado y Carmelo del Pozo ha expresado, esta misma semana, su voluntad de que se quede.

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