El mercado de extracomunitarios está vetado para el Deportivo

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El Deportivo continúa planificando la próxima temporada y, a pesar del frenético fin de semana de movimientos, con la salida de Luisinho y las llegadas de Dubarbier y Álex Bergantiños, a Carmelo del Pozo todavía le queda mucho por hacer. El director deportivo no para de analizar a diferentes candidatos para reforzar la plantilla blanquiazul, aunque ahora mismo sabe que está limitado. Mientras no se produzcan novedades, el Dépor tiene vetado el mercado de jugadores extracomunitarios.

La situación está clara: en Segunda División las plazas permitidas pasan de tres a sólo dos. Ahora mismo, y tras la salida de Fede Valverde, el conjunto coruñés ya tiene en nómina a dos futbolistas que cubren ese cupo como son Sidnei y Celso Borges.

En el horizonte se le plantean dos soluciones a Carmelo del Pozo. La primera y que parecería más obvia, teniendo en cuenta el nivel de los jugadores y la situación del club, es vender a uno de los dos o incluso a ambos. Tanto el brasileño como el tico están entre los futbolistas con mejor cartel y no parece que les vayan a faltar ofertas, sobre todo al mediocentro, que ahora mismo está disputando el Mundial.

Pero habría otra posibilidad que podría ser más interesante para el conjunto coruñés, al menos a nivel deportivo. Sería que alguno de los dos consiguiera el pasaporte español y, por lo tanto, se liberaran las plazas de extracomunitario. Es atrevido depender de esta variable, primero porque sería ponerse en manos de la burocracia. Pero también porque ya son varios años los que llevan persiguiendo este objetivo sin éxito. Especialmente extraño es el caso de Sidnei, que no ha parado de intentarlo en los últimos veranos.

Sea como sea, el Deportivo necesita resolver este problema. Porque la intención de fichar jugadores de este perfil no es sólo hipotética. De hecho, el propio Del Pozo ya ha asegurado que repetir la cesión de Fede Valverde es uno de los objetivos. Lo mismo ocurriría en caso de que el club blanquiazul se decidiera a comprar a Ismael Díaz. Ahora mismo, ninguno de los dos tendría hueco.

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