Foto: Fernando Fernández

La contribución (in)directa de Lucas Pérez

Analizamos la contribución ofensiva de Lucas Pérez en el Deportivo. El de Monelos vio puerta el pasado miércoles, pero aunque esté algo peleado con el gol, es trascendental arriba.
4 noviembre 2023 - 19:31

El pasado miércoles, se reconcilió con un gol oficial que se le negaba desde el pasado 11 de junio, cuando unca cabalgada frenada en forma de penalti acertado por su zurda ponía al Deportivo virtualmente en la final por el ascenso. Aquel tanto ante el Castellón fue el último que Lucas Pérez pudo celebrar de verdad. Ese día, el sueño de devolver al equipo de su vida al fútbol profesional se esfumaba -al menos hasta un año después-. Y con él, se cortaba un idilio con el gol que ya empezaba a dar síntomas de estar algo marchito desde abril.

1 tanto en los últimos 7 partidos de la temporada 22/23 era un bagaje demasiado escaso para un futbolista que había iniciado su tercera etapa en el Deportivo de manera fulgurante. Pero el transcurso del verano no terminó de arreglar esa distancia entre Lucas y la portería. Gol -legal- anulado en la primera jornada, gol -bien- anulado en la segunda jornada, expulsión en la tercera… y regreso al once no solo como obligado ariete ante las bajas, sino también con la vitola de ‘salvador’ para sacar al equipo del agujero en el que se estaba metiendo.

No fue así. La vuelta de Lucas no solo no devolvió el nivel al colectivo, sino que la propia dinámica devoró al de Monelos. Perjudicado por el mal momento general del equipo y cada vez más consumido por la ausencia del mejor nutriente posible para el delantero: el gol. Lucas Pérez seguía sin ver puerta y ante el Nàstic los 8 partidos sin ‘mojar’. Una cifra que, unida a la del pasado curso, deja su último balance en ese escaso tanto de Castalia como el único en sus últimas 15 participaciones en liga o playoff.

Hasta que la cosa empezó a cambiar el miércoles, en Asturias. En una localidad asociada a la oscuridad de la angosta mina, Lucas Pérez vio la luz en forma de gol vital para transformar todo el desgaste del equipo en un pase de ronda y que, a la vez, le puede empezar a devolver la energía a él.

El coruñés destacó luego que el marcar no le preocupaba y que sabía que el acierto iba a llegar. Pero es evidente que encontrar puerta es la mejor de las formas de irse para casa sintiéndose útil. Una sensación tan lógica como, en ocasiones, irreal. Sí, Lucas Pérez no había sumado con sus tantos. Y eso, supuestamente, es lo que se le pide a un delantero. Pero su aportación al Deportivo iba mucho más allá de materializar. Su contribución al Dépor era y es tan indirecta como vital.

Porque el gol es lo más importante en el fútbol. Pero para llegar a él es necesario recorrer un camino que Lucas Pérez ha facilitado en multitud de ocasiones. Solo centrándonos esta temporada, el atacante herculino ha repartido 4 asistencias (contando el pase a Mella en Lugo que Wyscout no contabiliza al haber una conducción relativamente larga), un dígito que le sitúa en la pole de los pasadores definitivos junto a extremos como Alain Oyarzun, rival este fin de semana con el Real Unión, Raúl Hernández (Castellón) y Pol Roigé (Intercity).

Es decir, Lucas Pérez no ha marcado, pero casi la mitad de los goles del Dépor (9) han venido servidos por su pie izquierdo, protagonista principal en el balón parado, pero también en el juego corrido. Esa preponderancia tanto en la pelota quieta como en la fase ofensiva y en la transición hacia meta rival de su equipo le ha permitido repartir ya 24 pases que han acabado en remate de alguno de sus compañeros. O lo que es lo mismo, 3,02 por cada 90 minutos jugados. Una barbaridad.

El promedio es el más alto de todos los atacantes de Primera Federación con al menos 300 minutos ya en sus piernas. Un dato elevado, que demuestra una contribución (in)directa poderosísima en todo lo que tiene que ver con desequilibrar los partidos. Porque puede que su pie izquierdo no esté encontrando portería, pero sí está provocando que sus compañeros lo hagan.

Lucas Pérez, mejor detrás de un ‘9’

Lo cierto es que no hay una relación tremendamente directa entre la posición de Lucas Pérez y su impacto final en el resultado. Porque el de Monelos, con ese factor diferencial del balón parado, ha sido capaz de repartir ‘caramelos’ independientemente de su rol en el equipo y su actuación global en el encuentro.

Sin embargo, existe la sensación de que Lucas se encuentra mucho más cómodo actuando detrás de un ariete puro, con más libertad para aparecer en la zona de construcción y moverse libremente en el espacio destinado a la finalización. Y esa sensación se ve respaldada en datos.

Para empezar, 3 de sus 4 partidos con más asistencias a tiro (los citados pases que finalizan en remate de un compañero) han sido actuando como segundo delantero. Ante el Rayo Majadahonda repartió 6, frente al Lugo 4 y ante el Nàstic, 3. En los dos primeros, custodiando al añorado Barbero. En el último, como enlace hacia Ochoa. Solo el choque ante el Celta Fortuna (4) se cuela en ese cuarteto, condicionado por el papel como ‘sacador’ del balón parado.

Este papel de segundo delantero no solo permite a Lucas servir más balones a sus compañeros, sino aparecer más en el juego. No tendría por qué haber una relación directa, pero en este caso la hay. A más intervenciones, más posibilidades de desarrollar una jugada definitiva. Así sucede con Lucas Pérez, que ve cómo sus partidos con más protagonismo se vinculan a su posición detrás del punta.

De nuevo Rayo, Lugo y Nàstic con la excepción del encuentro ante el Fuenlabrada, en el que el de Monelos firmó su mayor número de acciones (85). Aquel día jugó delantero centro, pero en un escenario de partido muy abierto y en el que tuvo mucha libertad para moverse por donde lo deseó, pues estuvo acompañado muy de cerca por Valcarce, Davo y hasta Rama en ese juego más directo por el que apostó el equipo. Mientras, frente al Rayo recibió más pases que nunca (44). Y solo se volvió a acercar a esa cifra contra el Nàstic (40), cuando volvió a ese puesto más retrasado en un escenario de partido más ‘normal’.

¿Y qué hay de su relación con el remate? Pues aunque parecería lógico pensar que acerca a Lucas al área equivale a que esté más cerca del gol, no es así. Pérez firmó su partido con más goles esperados (xG) en Lugo, con 0,55. Porque a pesar de chutar solo 2 veces, fueron ocasiones muy claras. Ante el Fuenlabrada disparó en 5 ocasiones con un xG acumulado de 0,53. Y tanto frente al Rayo como ante el Nàstic repitió esos 5 remates, con un xG prácticamente idéntico de 0,23 y 0,24.

Es decir, Lucas Pérez no rinde más en el Deportivo jugando de ‘9’, más bien al contrario. Aunque este aspecto tiene mucho que ver con que el Dépor también se encuentre más cómodo con otra referencia diferente a Lucas. Ni rinde, ni hace rendir. La evidencia está ahí y ya venía avisando de ello cuando fichó. Con otro ‘9’, Lucas es más Lucas. Porque su valor está en el gol, pero las dianas no llegan antes por acercarlo a la portería. Y más lejos de ella, interviniendo dónde, cómo y cuándo quiere, gana enteros para seguir contribuyendo de esa manera suya tan (in)directamente trascendental.

 

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