Un barco a la deriva

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El Dépor afronta uno de los momentos más delicados de los últimos tiempos. Su penúltima posición en la clasificación y la concatenación de una serie de decisiones difíciles de entender desde fuera, generan una situación casi insostenible. Empezando por Juan Antonio Anquela, que de momento se salva del cese, pero con la sensación de que su continuidad seguirá pendiendo de un hilo y sin certezas más allá del domingo.

Este caldo de cultivo indica que la confianza en el entrenador es casi inexistente desde hace semanas. A pesar de haber sido ratificado en su cargo por el presidente, la derrota en Girona complica mucho la situación de Juan Antonio Anquela. Muchos interrogantes se abren ahora mismo ante una situación que se veía venir.

El proyecto Anquela nació viciado. Pocos entendieron la elección de un técnico que no se ajustaba mucho al perfil del objetivo del equipo. Nueve jornadas de campeonato han sido suficientes para comprobar que la decisión fue errónea. El baile de nombres para hacerse cargo del equipo ya ha comenzado mientras prepara a contrarreloj el duelo con el Almería. Si su continuidad dependía del partido ante el Girona, la rueda de prensa de Paco Zas el lunes carece de sentido alguno. “Si perdemos el jueves y el domingo por 6-0 Anquela no será entrenador del Dépor el lunes”. Esas fueron las palabras entonadas por un presidente que más pronto que tarde tendrá que tomar una decisión sobre el futuro más inmediato de su entrenador.

Pensar que Anquela es el único responsable de esta situación sería un ejercicio negligente. La planificación deportiva durante el verano fue casi tan caótica como las decisiones que se han tomado en las últimas semanas. Muchos futbolistas llegaron a Coruña con unas expectativas que no se han plasmado en el terreno de juego.

La afición también ha expresado su descontento señalando directamente a la dirección deportiva y el Consejo de Administración. Las dudas y el nerviosismo se han adueñado de un equipo que tiene el domingo un examen exigente para intentar enderezar un barco que ahora mismo navega a la deriva.

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